Ser madre en el mundo de los hombres que no escuchaban a las mujeres. Lo que dicen los datos.

Los datos nos hablan. Las mujeres somos minoría en carreras STEM y en empresas… a menudo la única mujer del equipo. Hoy quiero remarcar un punto clave: el momento de tener criaturas, quien las quiera tener. ¿Afecta diferente a mujeres y hombres el momento de decidir tener hijas/es/os? Claramente sí. Sin duda es uno de los factores diferenciadores y afecta profundamente a las vidas laborales de las madres y los padres… pero sobre todo al de ellas. Y a veces no afecta en absoluto al de ellos.

De todo esto hay evidencia científica y está lejos de ser atajado en la generalidad de los entornos laborales estatales y mundiales. He aquí uno de los grandes escollos de la situación laboral de las mujeres en puestos masculinizados y en trabajos de poder. Los estudios concluyen que la paternidad no afecta a la carrera profesional mientras que la maternidad penaliza la carrera profesional para el 70,6% de las mujeres. https://foretica.org/la-maternidad-penaliza-la-carrera-profesional-para-el-706-de-las-mujeres/

Y ¿en la academia, en las universidades? Pues vaya, resulta que también. El siguiente estudio se ha centrado en la situación de la universidad de Murcia, donde el 63% de las madres percibe que su currículum vitae es menos competitivo que el de sus compañeras de trabajo que no son madres, alegando que su productividad en investigación disminuyó por el hecho de su maternidad. 

La maternidad puede afectar a la productividad científica y, por lo tanto, las posibilidades de promoción. Equilibrar las tareas de docencia, investigación, gestión y otros roles dentro de la academia con la conciliación cuando se es madre es generalmente difícil. Además, las edades más habituales en la actualidad para ser madre coinciden con las edades en las que se realiza y/o termina la tesis doctoral, momentos en los que debes comenzar a buscar financiación propia para tus investigaciones. Y esto lo complica todavía más.

Imagen recogida de aquí


Por si fuera poco, hace unos años se publicó el estudio que más me ha impactado a mí en cuanto a maternidades de mujeres trabajadoras. Este estudio muestra las variaciones salariales en mujeres tras su parto y lo separa si su pareja es un hombre, o es otra mujer. Y… ¡voilá! Los datos indican que cuando su pareja es otra mujer, el salario se reduce un 7% menos y, sobre todo, el salario deja de reducirse y se vuelve a igualar a los 5 años del parto. La imagen es bastante aclaradora, cuando comparas el bajón que hay en la gráfica izquierda y el que hay en la derecha, incluso teniendo en cuenta el factor de incertidumbre y teniendo en cuenta el peor caso posible:

Evolución salarial de las parejas heterosexuales (izquierda) y las parejas de lesbianas (derecha) 

Pero observa ahora la otra línea, la de la persona que no “parió”: la co-madre o el padre. Considero que aquí está la clave de esta gráfica. Porque el salarió de la “co-madre” … sí se vio levemente afectado…cosa que no sucede en los hombres.

Hace tiempo que intuía que por algo mis compañeros varones llevan desde que terminamos la carrera teniendo hijos cuando mis compañeras mujeres están empezando ahora... Tener criaturas con compañeros hombres resulta en un detrimento de nuestras posibilidades laborales y de acceso al poder.

Ahí están los datos. Y con ellos hace décadas que las investigaciones feministas buscan soluciones y han demostrado que visibilizarnos como mujeres STEM y referentes que somos, es genial y es útil, pero es insuficiente, porque el problema es más profundo y también está relacionado con cómo formamos las familias y con lo que hacemos fuera de casa, con cómo nos emparejamos, con cómo asumimos y priorizamos lo privado. Se hace figura la frase “lo personal es político” de Kate Millet.

Las mujeres cambiábamos, cambiamos y cambiaremos el mundo. Las mujeres estamos accediendo al éxito y al poder, y lo vamos a seguir haciendo cada vez más. Pero también hay que mirar la otra cara de la misma moneda: cada vez nos emparejamos menos, elegimos vivir solas, vivir con otras mujeres o vivir con hombres de menor estatus. También tenemos cada vez menos criaturas. Siento deciros, que la causa esta más relacionada con el cuidado que hacen los varones (o que dejan de hacer) que con nuestras capacidades profesionales. 

También hayestudios que muestran que los ascensos laborales de las mujeres aumentan lasprobabilidades de divorcio en ellas, cosas que no sucede con los ascensos de los hombres. 

¡Los datos no paran de sorprendernos! Como dicen en esta entrevista:La manera de romper con la intuición y los sesgos es mediante datos.”

Y sería genial que cada empresa, cada universidad, cada institución tuviera datos sobre como esto pasa o no pasa en su interior. Quizá algún día los planes de igualdad dejen de ser un papel mojado que recauda 2.3 millones de euros por Las multas a empresas que los incumplen. 

Quizá entonces nos tomemos en serio esto de los planes, y año a año podamos re-diagnosticar y re-parametrizar los factores que causan desigualad e ir tomando medidas para construir un futuro en el que cada persona pueda elegir ser madre, o padre, o no serlo sin tener que mirar cómo eso va a afectar a su próxima entrevista de trabajo o su próximo ascenso laboral. 

Se deben implementar acciones y políticas que promuevan la igualdad de acceso y promoción a la carrera científica y que integren la vida laboral y el cuidado familiar. Algunas ayudas ya lo hacen. Así por ejemplo las Ayudas Margarita Salas para la formación dejóvenes doctores permite modificar algunas fechas o alargar plazos en el caso de bajas por maternidad o embarazos de riesgo. 

Queda mucho por hacer. Mientras tanto, me declaro IMPOSTORA.


Artículo financiado por el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha 2022.


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