La fertilidad femenina: el don y la condena histórica de las mujeres.

Decía Eduardo Galeano en su libro Las venas abiertas de América Latina, que lo peor que tenía su tierra era ser tan fecunda y llena de vida, pues esos fueron los encantos que hicieron que los usureros de vieja Europa quisieran tener el poder sobre todo aquel territorio de valor incalculable. La colonización y el saqueo sobre América Latina no hubiera ocurrido de haber sido un gran desierto.

Se me ha venido a la cabeza porque es una metáfora nos sirve también para hablar de lo que el pensamiento patriarcal ha hecho históricamente con la mujer, que justo por ser "tierra fecunda", ha sido objeto de dominación por la fuerza. La capacidad reproductora de las mujeres ha sido la mayor de sus virtudes y la peor de sus condenas en los últimos 3.000 años de historia patriarcal.



Desde los albores de la humanidad, la fertilidad ha sido uno de los temas que ha ocupado las mentes de las personas. 

Mujer de parto en el Mesjenet, templo de Kom Ombo. Egipto. imagen recogida de aquí

Las sociedades prehistóricas no tenían ni idea del poder germinador del esperma masculino. No es hasta aproximadamente el 5.000 a. C que se empieza a tener constancia de que el hombre interviene a través del coito, en la creación de un nuevo ser humano - hasta el s. XIX, algunas tribus indígenas Australianas creían que los embarazos eran el resultado de la dieta de las mujeres. Ellos mismos justificaban que cada vez hubiera más niños blancos entre sus tribus con la ingesta de pan blanco que los colonos daban a las mujeres.Durante las decenas de miles de años en las que los seres humanos desconocen el poder fecundador masculino, las mujeres son consideradas una forma de divinidad por poseer el don de dar vida. 

La antropóloga y bióloga Helen Fisher defiende la idea de que fue la domesticación de animales (asociada al sexo masculino), la actividad que sentó las bases para el control sexual - primero de animales y luego de las mujeres - En el neolítico, con el asentamiento humano y el control de la naturaleza a través de agricultura y ganadería - el tiempo dedicado al trabajo del campo aumenta, por eso los grupos más poblados tenían mayores posibilidades de sobrevivir. Se cree que en esta época se produce una gran revolución cognitiva en el ser humano. Uno de los grandes cambios es comenzar a pensar la capacidad reproductiva de la mujer desde un punto de vista productivo. Así, las capacidades reproductivas femeninas - en unos mil años - pasan de ser un don divino digno de glorificar a pensarse como un bien material con el que especular:
  • Las mujeres se utilizan entre tribus como monedas de cambio entre varones. Con estos actos se generan lazos de hermandad entre pueblos. 
  • Pasan a ser un objeto de hurtos, secuestros y violaciones como forma de demostrar poder entre hombres. 
  • Se usan como botín de guerra. Tras la batalla se mataba a los hombres del bando perdedor (eran guerreros difíciles de dominar), mientras que las mujeres son absorbidas por los pueblos vencedores como esclavas (trabajos de campo y sexuales). Ellas eran fácilmente dominables, si quedaban preñadas hacían cualquier cosa por el bienestar de sus hijos. Este es el primer tipo de esclavitud conocida en la historia. 
Estos hechos desestabilizan el sistema matrilineal imperante. y aunque tiene que pasar tiempo hasta que el patriarcado, tal y como se entiende hoy, se afiance, las bases para su implantación van echando raíces poco a poco.

De matrimonios y patrimonios.
Los primeros imperios, alrededor del 3.000 a.C., buscan formulas políticas de control para la población de las comunidades grandes. Con la aparición de las ciudades-estado donde habitan miles de personas en un poco terreno, todo se complica. Uno de los conceptos que se afianza en las mentes humanas para poder gobernar mejor estas nuevas ciudades, fue el concepto de propiedad privada. 
Las ciudades contienen cada vez a más personas y las personas poseen cada vez más cosas. Por primera vez en la historia humana se legisla sobre este hecho y comienza a haber propietarios que - mira tu que casualidad - debían tener genitales masculinos. 
Este nuevo concepto comienza con las cosas, pero pronto la mujer y los hijos también se consideran propiedad del varón que los protege y tutoriza. 

Ya en el Código Religioso-legal mesopotámico de Hammurabi - datado en 1.720 a.C. - se niega a las mujeres el derecho a la propiedad, el derecho a la educación y el derecho a elegir o repudiar a un marido. 

El concepto de propiedad privada es aún hoy una de las bases sobre la que se sostiene la vida en sociedad, siendo otra de ellas la familia patriarcal instituida a través del matrimonioFriedrich Engels en el s. XIX decía: "La falta de reconocimiento legal de la plena subjetividad femenina ha estado históricamente asociada a la consolidación de un sistema económico basado en la propiedad privada: el control de la mujer es el único medio que tiene el varón de asegurarse que su propiedad pasará a sus hijos y no a los hijos de otro varón".

el Matrimonio Arnolfini, una pintura sobre el embarazo de Jan van Eyck (1434)

La religión, como el orden social-simbólico que es - hace de la procreación, de la familia y de las alianzas económicas un código sacramental. Las religiones son las encargadas de institucionalizar la represión de cualquier estímulo sexual que no se dé entre personas enlazadas por Dios y con el único objeto de concebir más hijos para el seno de la iglesia. La sexualidad sin regular cristaliza, gracias a las religiones (y a las leyes de sus dioses únicos y masculinos) en una fuerte socialización: el sagrado matrimonio. 

El "matrimonio patrimonio": matrimonios de conveniencia. En las familias de clase alta el matrimonio y el capital están casados de antemano. Los vínculos sagrados del matrimonio en realidad, eran los vínculos sagrados del dinero, las mujeres de buena familia parían hijos de buena familia que heredarían los bienes de sus adinerados padres. El amor daba igual y se consideraba pecado y de muy mal gusto el deseo carnal, en particular en el caso de las mujeres.

Matrimonio de conveniencia de Orchardson (1832 - 1910)

Desde el punto de vista legal, al firmar el acta matrimonial, la mujer formaba parte de los bienes patrimoniales del hombre y también los hijos fruto de sus encuentros sexuales. El varón tendrá siempre la patria potestad sobre su mujer y sus hijos, sin que la mujer tenga posesiones materiales ni mucha posibilidad de decisión en nada que tenga que ver con su propia vida. Esto en nuestro país ha sido así hasta la muerte de Franco.

"Mientras los pensadores, predicadores, teólogos, filósofos, médicos, abogados, humanistas y poetas definían al hombre en términos de su actividad en el mundo, definían a la mujer en términos de su papel sexual. El mundo masculino podía esquematizarse usando las tres categorías feudales: los que luchaban, los que rezaban y los que trabajaban [...] las mujeres, con muy pocas excepciones, se categorizaban en términos respecto al ideal femenino de virginidad y a la pesadilla de la sexualidad. Las vírgenes dedicadas a Dios: monjas y religiosas, ocupaban el primer puesto. Las seguían las mujeres casadas (que permanecían castas dentro del matrimonio, se subordinaban a sus maridos y procreaban hijos legítimos, las viudas (quienes habían sido contaminadas por la experiencia sexual) y las niñas (que podían contaminarse en el futuro). Esas eran las categorías de la existencia femenina contenidas en los cuadernos y manuales de los pensadores renacentistas

Margaret L. King. 


La planificación familiar y otros ritos alrededor de la fertilidad femenina en la antigüedad

En gran parte de las culturas mundiales las mujeres han sabido mantener una planificación familiar donde entre ellas aseguraban su propio bienestar y el de sus familias. Las leyes de los hombres poco valían para estos asuntos de los que muy pocos eran conscientes. 

En el antiguo Egipto (1.900 a.C) encontramos los primeros documentos escritos sobre ginecología, en ellos las matronas clásicas hablaban de diagnóstico precoz del embarazo mediante la orina en una mezcla de trigo y cebada. Durante la época de Hipócrates en la antigua Grecia, se prohibió a las parteras interrumpir embarazos o poner en práctica cualquier otro tratamiento ginecológico anticonceptivo.

Históricamente se ha entendido la danza femenina como un rito de potenciación de la fertilidad, sobre todo las danzas entre mujeres que tienen asociados los movimientos de caderas y de vientre.  

Fragmento de pintura de La tumba de las bailarinas en Dra Abu el-Naga. Tebas.
Datado entre 1648 - 1550 a.C. Imagen recogida de aquí


Las investigaciones que hoy en día se están haciendo sobre el uso de plantas medicinales por parte de las parteras nos dicen que ellas usaban ecornezuelo (ergotina) contra los dolores del parto - en una época en que la Iglesia aún los consideraba un castigo de Dios por el pecado original de Eva - Los principales preparados que han empleado en el s. XX para acelerara las contracciones y favorecer la recuperación después del parto son derivados del cornezuelo. 

Entre los siglos XV y XVIII, con la persecución de las mujeres rebeldes y poderosas dentro de las comunidades -  la caza de brujas - las parteras, curanderas y demás mujeres con conocimientos sobre las plantas y el cuidado de los cuerpos,  se vieron amenazadas de muerte. Este hecho fue una pieza clave para el proceso de la masculinización de la práctica médica

El trabajo de las parteras. Grabado recogido de aquí

Una vez que la salud de nuestros cuerpos también estaba en manos de hombres, comenzaron a popularizarse prácticas que anulaban la autodeterminación corporal de la mujer para funcionalizar sus cuerpos al servicio de la procreación de bástagos - a poder ser machos - para dar descendendia a sus maridos. De ahí prácticas tan aberrantes como la ablación o cuestiones como que en el s. XVIII en ciertos lugares de Europa, se legisló que en caso de emergencia se priorizase la vida el feto sobre la de la madre. En Alemania, la cruzada pro-natalista alcanzó tal punto que las mujeres eran castigadas si no hacían suficiente esfuerzo durante el parto o mostraban poco entusiasmo por sus vástagos.


Infertilidad: castigo de Dios.

Los romanos azotaban los vientres de las mujeres que no concebían hijos con látigos de piel de cabra durante las festividades de marte, creyendo que así se las liberaba de su esterilidad. 

Las sociedades hebreas, primeras sociedades monoteístas altamente patriarcales, tenían una concepción de la mujer bajísima debido a la actuación de Eva en el paraíso y al consiguiente pecado original. Las mujeres hebreas podían ser repudiadas por sus maridos si no concebían hijos - lo que se consideraba un castigo de Dios hacia ellas, puesto que la esterilidad era una cosa de mujeres que jamás se asociaba a las incapacidad del hombre. -

Margaret Atwood era conocedora de la historia de la esclavitud de la mujer en base a su fertilidad y en ello se basó en la Biblia para crear su distopía El cuento de la criada. La sociedad del cuento de la criada tiene como base una sociedad estéril debido a la contaminación, en la que tan solo unas pocas mujeres siguen siendo fértiles. Por ello son esclavizadas, y subyugadas a través del miedo, para que sólo los poderosos puedan concebir hijos en sus vientres, hijos que se criarán como hijos de ellos y no de sus madres biológicas. 

La Biblia, libro de referencia para tantos, refleja una sociedad parecida en las bases a la que propone Atwood y la serie homónima a su novela, una sociedad patriarcal, violenta y silenciosa donde la esterilidad es un problema femenino. En los relatos del Génesis Raquel - la mujer de Jacob - es estéril, lleva años intentando "darle un heredero" a Jacob sin conseguirlo. En sus plegarias a Dios pide siempre tener descendencia, en un pasaje bíblico, apesadumbrada, se dirige a su marido Jacob y le dice: "Ahí tienes a mi criada Bilhá, únete a ella y que dé a luz sobre mis rodillas: así yo también ahijaré de ella."


Imagen de ritual de la consumación del Cuento de la criada, recogida de aquí

Como escenario sonoro, ponemos la guinda a este artículo con la banda sonora de la serie original de HBO El cuento de la criada, que a día de hoy cuenta con 4 temporadas.



Fuentes:
  • La creación del patriarcado. Gerda Lerder.
  • Placer matrimonio y censura en el ordenamiento contrarreformista. Fernando R. de la Flor. Artículo. 
  • Las hijas de Lilith. Erika Bornay.
  • Caliban y la bruja. mujeres, cuerpo y acumulación originaria de Silvia Fererici


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