La mujer, iglesia y franquismo.

Con el franquismo se cortaron las libertades y los derechos de la mujer conquistados por la II República.  Los primeros ensayos hacia la igualdad entre sexos que hizo la república – derecho al voto y a ser elegible, derecho al divorcio y al matrimonio civil, derecho de patria potestad sobre su descendencia, la supresión del delito de adulterio y la coeducación en escuelas mixtas como la base de la igualdad futura – quedaron en agua de borrajas. La represión se convirtió en el pan de cada día entre 1939 y 1977.

Al terminar la Guerra Civil, Franco (discurso de Medina del Campo en 1939), señaló a las mujeres y a los niños como el nuevo frente a reconquistar: “Todavía os queda más (recordó a los suyos), os queda la reconquista del hogar. Os queda formar al niño y a la mujer española”. Esto se materializa con las campañas de adoctrinamietno y miedo en las que en esencia se basan en dejar clara la inferioridad intelectual de las mujeres con respecto a los hombres, la impresionabilidad y fragilidad de su carácter, su emotividad y fácil sumisión. Bajo estas consideraciones era forzoso organizar una estructura educativa que, en el caso de las niñas, fuese dirigida al reconocimiento de su función social reproductora, de esposa y madre ejemplar, a la aceptación de los rasgos propios de lo femenino, desterrando el ideal del trabajo asalariado fomentado por la República.

El ideal femenino del franquismo pasaba por devolver a todas las mujeres a la domesticidad y a el sometimiento ante padres, esposos o hermanos. Para las "rebeldes" solo existían dos salidas: el exilio o la cárcel.  

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La unión del régimen y la iglesia católica fue fundamental para mantener el orden a base de miedo y silencio. La iglesia fue una mano aliada - extranguladora y vigilante - del franquismo. A golpe de moral católica y dictamen de pecado, con la Sección Femenina como mano ejecutora institucional, devolvió a las mujeres al hogar y las sometió a un derecho que las esclavizaba. Detrás de tanta injusticia la monserga litúrgica de aguantarlo todo para ganarse el cielo

fotografía recogida de aquí
La sumisión, el cuidado de todos sin pedir nada a cambio, la asexualidad y la carencia de voluntad propia, eran las características esenciales para ganar el favor de Dios y por ende del Régimen y de la madre iglesia.

“... ¿Quieres ser pura? Huye del peligro (...) ¿Conoces a muchas mujeres puras entre las que frecuentan ciertas reuniones, ciertas diversiones, ciertos espectáculos o ciertas lecturas? (...) ¿Conoces a muchas mujeres puras entre las que todo lo miran, todo lo piensan, o todo lo hablan? ...las chicas buenas han de estar encerradas en casa y huir del peligro de la vida moderna que conllevan la familiaridad con el otro sexo, la igualdad de ocupaciones y la igualdad en el modo de vivir y que derivarían en una mujer masculinizada desequilibrada...”
Emilio Enciso Viana, sacerdote de 
Acción Católica Femenina de España
entre 1950 y 1963

NODO 1953 sobre acción de la Sección femenina.


La coeducación, como arma de futuro republicana, se barbechó volviendo a la educación diferenciada  de los sexos. La instrucción educativa para las niñas - tutorizada por monjas, la Sección Femenina de la Falange o Acción Católica de la Mujer - estaba encaminada a formar esposas y madres ejemplares capacitadas para el hogar, que diesen a la patria numerosa descendencia cristiana y trabajadora.  Asignaturas como Hogar y Econocomía doméstica dejaban claro el concepto patriarcal de cabeza de familia y la subordinación de las mujeres a esta figura de poder doméstico.  
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Existía el Servicio Social, como homologo al servicio militar masculino, que cumplirían obligatoriamente todas las mujeres españolas donde se aprendía corte y confección, cocina, higiene, medicina casera y puericultura.

La Guía de la Buena Esposa: 11 reglas para mantener a tu marido feliz. Sé la esposa que él siempre soñó es el manual diseñado por Pilar Primo de Rivera (la hermana del golpista) en 1953, para resumir el aprendizaje más esencial del sexo femenino. Esta guía fue un material didáctico de gran valor para el Servicio Social de la mujer, en tan solo 11 normas básicas colocaba a la mujer en el lugar que le correspondía, según las exigencias sociomoralizantes de Dios y de Franco.



El Fuero del Trabajo de 1938, dejaba claro que si alguna señorita, tenía un
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trabajo remunerado antes del matrimonio, debía abandonarlo una vez casada para dedicarse a su función natural de esposa y madre. 

El Código civil del franquismo, en cuestión de derechos, equiparaba a las mujeres a los menores de edad y a los discapacitados. Este código civil estuvo vigente hasta 1975.
-  Las mujeres solteras estaban bajo la tutela del padre hasta los 25 años.
-  Según el artículo 57 "El marido debe proteger a la mujer y la mujer debe obediencia al marido". Una medida de protección en caso de separación  era el depósito de la mujer, que obligaba al marido a depositar a la mujer con la que ya no quería convivir en la casa de su familia bajo la custodia de sus familiares masculinos o en un convento.
La patria potestad de la descendencia común solo correspondía a los padres, por lo que las madres necesitaban el consentimiento paterno para cualquier cosa (desde una operación, hasta cambiarlos de colegio)
-  El marido era el representante legal de la mujer, que necesitaría licencias maritales para:
o   Establecer un contrato laboral
o   Aceptar o renunciar a herencias
o   Obtener pasaporte, carnet de conducir...
o   Alquilar una casa
o   Llevar a cabo cualquier transacción comercial o abrir una cuenta bancaria.
-   Al casarse estaban obligadas a vivir en la residencia que estimase el esposo, renunciando a su nacionalidad, si era necesario.

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Los tribunales de justicia eclesiásticos, redoblaron el poder que la iglesia católica española habían perdido en la época republicana. Si durante la República se intentó dividir el poder religioso del poder político. Los registros civiles de la dictadura, devolvieron a la iglesia todo su poder. Volvieron los tiempos en los que tenía mas valor ser bautizado que nacer, y estar casado por la iglesia que amar y respetar a la persona con la que compartías tu vida. Los grandes momentos vitales solo podían serlo bajo la forma de sacramentos. 


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Las separaciones matrimoniales se debían interponer ante tribunales eclesiásticos, puesto que el matrimonio era sagrado y ante Dios. 

Los matrimonios civiles establecidos en la época republicana fueron disueltos por el franquismo y los hijos de estos matrimonios tildados de hijos del pecado, algo que separó a muchos niños de sus verdaderas familias. 
Los tribunales eclesiásticos eran lentos en su trabajar y poco amigos de la justicia para la mujer. Conseguir una separación conyugal legal, era algo prácticamente imposible. Daba igual a qué martirios sometiese el matrimonio a una mujer, que había pocos resquicios legales por los que una mujer pudiese hacer que los tribunales dictaminasen a su favor. 

«Nuestro Código Civil, tan injusto con la mujer en la mayoría de sus instituciones, no podía hacer una excepción con la esposa, y la casada que se ve en trance de pedir la separación; aún en aquellos supuestos en que su inocencia está comprobada, ha de pasar por el previo depósito, que en este caso habrá de ser realizado fuera del domicilio conyugal, y ya el proceso de separación en marcha, el Juez le entregará, o no le entregará, los hijos, los bienes muebles, fijará una pensión alimenticia, pero lo que ningún magistrado sentenciará -entre otras razones porque carece de facultades para ello- es que sea la esposa la que permanezca en el domicilio común y sea el marido culpable el que lo abandone (...) Los señores jueces deberían tener facultades para otorgar la titularidad del domicilio conyugal al cónyuge inocente, en este caso a la esposa, ya que, en definitiva, el domicilio conyugal es la casa de la familia y no «la casa del marido» como dice la ley».

Mercedes Formica


Asuntos como el llamado débito conyugal que reflejaba entre los deberes de la mujer con su marido no entorpecer el sexo cada vez que él lo demandase, daba rienda suelta a las violaciones domésticas avaladas por el derecho canónico. Mientras, para esos mismos tribunales, la homosexualidad, la masturbación o el sexo prematrimonial eran aberraciones y perversiones sexuales.

Pilar Primo de Rivera no se atrevió a reflejar el débito conyugal en su Guía de la buena esposa porque una buena cristiana no hablaba de sexo, pero si debía abrirse de piernas para hacer que su marido se desahogara si éste tenía "el cuerpo jotero".

En 1953 llega La Reformica, llamada así coloquialmente  en honor a su impulsora Mercedes Formica. Esta pequeña reforma llevó a la modificación parcial 66 artículos del Código Civil, dando la posibilidad de respirar (pero poco) a las mujeres de esta época.


Mercedes Formica  fue abogada y escritora falangista, repudiada por los suyos y no reconocida por la izquierda. Educada en la republicana Institución Libre de Enseñanza, quien escribió grandes artículos, que el régimen recibió como dardos envenenados.

Aunque la Reformica de 1953, diese un respiro a las restricciones impuestas a las mujeres por el Código Civil franquista, no fue hasta 1975 -  decretado Año Internacional de la Mujer por la ONU, como medida para forzar la igualdad - que el régimen tomase medidas más aperturistas con la intención de lavarse la cara ante la galería internacional. 

Queda pendiente un post dedicado a las medidas tomadas en 1975 sobre los derechos de la mujer, como un intento desesperado del régimen por seguir insuflando vida a un franquismo agonizante ante la comunidad internacional.


Para saber más:


Comentarios

  1. Anónimo28 abril

    La verdad es que somos la hostia sólo por el hecho de ser mujeres. Avanzar con tales circunstancias ha sido duro, pero me cago en tooooo, que si nos paran los pies, nos salen alas!!...

    Paz Rodríguez en el grupo de facebook "Biblioteca de mujeres empoderadas".

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  2. Anónimo28 abril

    Yo nací en el año 72 y mucho de todo eso aún estaba muy impuesto en la sociedad y recuerdo muy claro q con una amiga siendo muy chicas decíamos q era una “suerte” ser varón! Bien de arriba se la llevaron durante mucho tiempo, pero nuestro genero contribuyó demasiado en su favor! Creo que son peores las mujeres que los hombres machistas!

    Carla Gerez en el grupo de facebook "Curiosidades históricas"

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  3. Anónimo13 mayo

    Estas cosas, a estas alturas, suenan ridículas. Pero en verdad, resultan preocupantes: aún existen personas que desean volver atrás. Mi país, Costa Rica, no es la excepción. Las mujeres costarricenses viven amenazadas por la represiva jerarquía católica, retrógrada como pocas en América; por los fanáticos panderetas y por los varones machistas que sólo ven en ellas un instrumento de placer. Aún nos falta mucho!

    Ronald Bejarano Gomez en facebook de Escuela de Ateneas.

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  4. Anónimo13 mayo

    Me acuerdo de Emilio Enciso, soy abuelita.

    Margarita Bertrand Esteban-infantes en el facebook de Escuela de Ateneas.

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    1. Las que vivisteis esa época y tuvisteis valor para salir reforzadas de ello, sois mis heroinas 😘

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