MARÍA ANDRÉS AZCOITIA, una referente del ecofeminismo y la agroecología en Cuenca

María Andrés no dudó en instalarse en Villares del Saz (Cuenca) cuando terminó su carrera de Biología en Madrid en 2003. Tenía claro que quería montar un proyecto agroecológico y, junto con su pareja, se fue a vivir al pueblo en el que él veraneaba, el mismo que abandonaba su padre a los quince años para buscarse la vida. Como no tenían tierras, decidieron dedicarse a la ganadería extensiva, lo que además, como "ganaderxs sin tierra", les "permitía reivindicar los pastos como bienes comunales". Así que se compraron unas cabras y montaron una quesería artesana en ecológico.

María Andrés haciendo sus quesos artesanales
 

 María es de Cuenca capital pero desde pequeña ha querido vivir en un pueblo. En el pueblo -dice- se siente libre, pero sabe que no todo el que vive allí se siente así. Asegura que "las madres entienden perfectamente que las hijas se vayan porque cuando se quedan, sobre todo si trabajan en el sector agrario", un posible horizonte que les espera es que sus hermanos se queden el negocio y ellas queden relegadas a la figura legal de ayuda familiar. Pronto advirtió también que las pastoras se llevan la palma dentro de la completa invisibilidad que ya cargan, en general, las mujeres rurales. Por eso, para ella son tan importantes colectivos como Ganaderas en red, del que forma parte.

Aunque el suyo era un proyecto familiar, sus objetivos también eran sociales y políticos, conque comenzaron a establecer contacto con otrxs productorxs para organizarse colectivamente, lo que -remarca- no era fácil con la realidad territorial de la provincia de Cuenca: "estábamos desperdigadxs y a mucha distancia", y esto, además, les "suponía un problema para la comercialización". Finalmente, acaban creando la asociación de productorxs agroecológicxs Despensa Natura.

Cuando rompe su relación sentimental, se rompe también su proyecto vital y económico, así que se marcha del pueblo y vuelve a su Cuenca natal. Pero María, que asume con total normalidad que este tipo de emprendimientos son muchas veces efímeros por diversas razones, pasa pantalla y se lanza a la creación de Coopera Natura, proyecto con el que se incorpora como socia trabajadora a la La entreverá, una "cooperativa de economía social y solidaria que había surgido anteriormente con el apoyo de productorxs [entre los que ella se encontraba] y consumidorxs, que son socixs colaboradores de la misma". Esta cooperativa aboga por dignificar el trabajo campesino y reivindicar su valor económico y medioambiental, por el consumo del producto ecológico en el propio medio rural, y por el cuidado, en todos los sentidos, a lxs productorxs. En la cooperativa, gracias a las ideas y propuestas de María, se cuida, por ejemplo, el valor de todos los trabajos por igual, no están lxs técnicxs por encima de lxs productorxs. María, además de trabajar ahora mismo en la distribución y venta del producto, por su formación, también hace auditorías o talleres como extra, y lo que gana es asimismo para el fondo común. De esa manera se consigue también equilibrar la economía y que lxs productorxs puedan sostenerse en los momentos en que no hay ventas.

María Andrés y sus compañeros en el local de la cooperativa

En un momento, ella empieza a darse cuenta de que, en el ámbito de la agroecología, se perpetúan los roles tradicionalmente asignados a hombres y mujeres. Quiere visibilizar el tema y recalca que el camino para abordarlo y solucionarlo es, a su parecer, desde la perspectiva de la economía feminista. Pone como ejemplo el hecho de que, en momentos de crianza, las mujeres se han encontrado con que "dejaban de estar presentes en reuniones donde se gestionaba todo". Reflexiona sobre lo fácil que es caer en el patrón en un sistema que te va empujando hacia él y nos cuenta cómo, en el caso de su primer proyecto en Villares, la situación económica solo permitía que estuviera unx dado de alta y fue él el que lo hizo porque ella "tenía también otros trabajos fuera" (cuyos ingresos eran necesarios para pagar la inversión que requería el negocio)... porque "al final era su terreno"... "Aunque las temporadas que se podía, nos dábamos de alta los dos."

Conciliando la maternidad y la ganadería en Villares del Saz

María no solo pone los cuidados en el centro de su discurso, lo hace en su trabajo, en su vida. Para ella el concepto de red que trabajan desde la agroecología y el ecofeminismo es un elemento muy valioso que tiene muchas cosas que aportar. Su último proyecto, que lleva a cabo al lado de la tecnóloga Estefanía Prior, se centra de lleno en el tema y es mucho más que interesante: una red autogestionada de cuidados mutuos en agroecología. ConCuidados, entre otras cosas, facilita el contacto entre pastorxs con el objeto de que puedan  hacerse sustituciones para permitirse un descanso, lo que no es fácil cuando eres responsable de animales que tienen necesidades todos los días del año. También apuestan por intercambios entre familias para compartir los cuidados de la crianza de lxs hijxs. Leyendo lo que hacen en su web, se deduce que es el proceso en sí -el ir tejiendo la red, hacerla fuerte- lo que para ellas es importante. Saben perfectamente que la gente no deja a sus niñxs y a sus animales a cualquiera, que se ha de tener una confianza, que esto tarda tiempo en dar sus frutos. Por eso, María no tiene prisa, como toda persona que ha estado cerca de la tierra, sabe que los procesos de la vida llevan su tiempo. A su tiempo maduran las brevas...

 La historia de María es la de muchas mujeres urbanas que optaron en las últimas décadas por dedicarse a la agroecología como proyecto de vida y marcharon a los pueblos a vivir y trabajar. Escucharla es adentrarse en un mapa detallado del ecofeminismo en el medio rural: sus principios teóricos, la realidad del trabajo campesino, los problemas que afronta y las soluciones colectivas que se van poniendo en práctica. Su trayectoria es prolífica tanto en lo laboral como en el activismo: es portavoz de Ecologistas en Acción Cuenca, estuvo muy involucrada en la lucha contra el cementerio nuclear de Villar de Cañas, forma parte del colectivo feminista Comando Violeta...

¿Su apuesta? Una forma de vida centrada en los cuidados, en la que haya un absoluto respeto hacia la naturaleza, una producción y consumo alimentarios conscientes, un reconocimiento económico y social al trabajo y la figura de lxs productorxs de alimento. Una forma de vida que combine la búsqueda de nuevas alternativas creativas con la "puesta en valor de todo lo que hasta ahora se hacía y cómo se vivía". 

Pancarta de Ganaderas en Red, asociación feminista de mujeres ganaderas de la que forma parte

"Para mí, lo que había que hacer es poder tener un sueldo digno por trabajar cuatro o cinco horas al día en la parte productiva y luego tener otras cuatro horitas para la parte reproductiva y ahí cada unx que decida... Yo decido que cultivo mi comida, me hago mi ropa; yo decido... pues ahora estoy criando y estoy en esta parte... Y cuando no puedo, ese servicio lo pago y lo pago al precio... yo no me cuestiono el precio que tienen otros servicios, pero todo lo relacionado con cuidados tiene un coste mísero [...] En esa transformación a nivel laboral, para mí, no se tiene que desligar el tema de la producción agroecológica del resto de luchas de clases, para mí va en la misma línea. Con una subvención, no dignifico, pongo un parche. Y una mochila. [...] Al final, en el campo es lo que se hacía, te producías el alimento, tus cuatro cosas y el poquito dinero que tenías era para las cuatro necesidades que venían extras... Comes, vives y el dinerete que gestionabas, que no era un sueldo grande... A mí lo que me gusta de la agroecología es que te da esa visión: pues mira, al final lo que necesito es comer, tener un sitio donde vivir y luego equis dinero para el resto de cosas que en temporada voy a necesitar más o menos por el momento y el lugar en que vivo y la realidad que tengo. Y eso vivirlo también con dignidad."

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 Podréis conocer a María Andrés si os acercáis a Coopera Natura, la tienda donde comercializan los productos ecológicos de la cooperativa en Cuenca (c/ Diego Jesús Jiménez, 1). Como también tiene una parte de cafetería, os podréis sentar a tomar un café, un té, un zumo, un vino... todo ecológico y bien rico. Además, estaréis apoyando puestos de trabajo de calidad de gente que habita, da vida y cuida nuestro territorio.

Y las que no podáis acercaros, pero os gustaría saber más sobre su pensamiento y su historia, siempre podréis leer este artículo suyo que escribió, en primera persona, sobre las dificultades que afrontan las mujeres rurales: "Ser ganadera es difícil y es necesario decirlo"





Comentarios

  1. María. Una de mis ídolas de Cuenca.

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    1. Sí, es increíble lo joven que es y todas las cosas hermosas que ha hecho :)

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