EL PECHO EN LA HISTORIA DEL ARTE: Adán y Eva (1510/1520)


Adán y Eva (1510/1520), Lucas Cranach, Kunsthistorisches Museum, Viena.

Eva es una de las piedras angulares de la tradición hebrea, y por tanto del cristianismo y del Islam, conocida en este último caso como Hawa. 


En las tres religiones, Eva encarna ante todo el concepto simbólico de “madre de la humanidad”. Por ello la traeremos a colación en el futuro, para profundizar en su figura y su iconografía. 

Hoy sin embargo reflexionaremos levemente sobre su relación con el concepto de “pecado”. Eva a este respecto sería el vehículo por el que el mal -encarnado en la serpiente- penetraría en el alma humana a través de la tentación. Así Eva es sinónimo de debilidad moral y de tentación hacia el vicio, ideas asociadas tradicionalmente al sexo femenino -particularmente en sociedades patriarcales como la judía- del que Eva es uno de sus principales prototipos. De este modo desde Eva se habría inculcado el sentimiento de culpa en la mujer como origen del pecado, por haber sido engañada por la sabia serpiente.




En esta obra de Cranach se muestra precisamente el momento en que Eva ofrece a Adán comer la fruta del prohibido árbol del conocimiento del bien y del mal. Justo después de comerla sintieron vergüenza y pudor de su desnudez. Por ello es común ver en esta escena cómo ya cubren su sexo. Sin embargo la razón principal que lleva a cubrir el desnudo de Adán y Eva en este tipo de escenas -previas al Pecado Original- es el pudor vigente en la cultura que se genera. Así en el siglo XVI los genitales son tapados, pero no el pecho de la madre simbólica de la humanidad.





En la actualidad el concepto de pudor ha cambiado y el pecho -el pezón- femenino es también objeto de censura. 

Así podríamos decir que la vergüenza de Eva ha crecido y le obliga a cubrirse también su pecho. 

A tal respecto es elocuente el fotograma de la intro de la serie Mujeres desesperadas en la que se modificó esta pintura de Cranach para ajustarse a nuevos patrones de sensibilidad hegemónica que entienden el pecho de la mujer como algo obsceno y vergonzoso.





El pecho femenino ha sido protagonista en múltiples obras a lo largo de la historia del arte. Poco a poco Laura María Palacios Méndez, nuestra colaboradora doctora en historia del arte, nos irá descubriendo sus muchos significados a lo largo de la historia. 

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