RUTH MATILDA ANDERSON: la fotografía del medio rural español de principios del siglo XX

 

"Una anciana labriega. Santa Eulalia de Camos", RUTH M. ANDERSON

¿Qué te dice esta imagen? ¿Qué imaginarios te activa? ¿Cuál es la historia que te cuentas sobre esta mujer? ¿Cómo sería en realidad su vida? 

Es difícil llegar a saber quién fue. Su nombre no fue guardado junto a la foto, su nombre daba igual, no era importante, era nomás una mujer rural gallega, cualquiera, todas. Una indígena objeto de un proyecto etnográfico de fotografía documental que promovió desde Nueva York en la década de los 20 del siglo pasado la Hispanic Society of America (HSA), una sociedad para el fomento de la cultura y el arte de España, Portugal y Latinoamérica.  

El nombre de su autora, la fotógrafa estadounidense Ruth Matilda Anderson, ha corrido mejor suerte y sí ha preservado su memoria. No obstante, no es muy conocida. Tal vez más en Galicia, donde sacó gran parte de sus fotografías, que acabaron conformando una exhaustiva colección que la convierten en una de las más importantes de la región (en su primer viaje tomó unas 5.000 fotos (muchas aún sin positivar) y compró otras 2.800 a fotógrafos locales; en el segundo, hizo unas 2.800), y que ha sido objeto de varias exposiciones auspiciadas por las instituciones gallegas. De hecho, yo la he conocido recientemente gracias a mi amiga Ana de A Coruña, que me habló de ella. 

Anderson trabajaba como decoradora de interiores cuando el presidente de la HSA la buscó para ofrecerle trabajo después de que se la hubiera recomendado Clarence White, un reputado fotógrafo propietario de la escuela de fotografía en la que esta se había graduado, y tuvieran una entrevista donde Huntington, entusiasmado, le propuso empezar al día siguiente, aunque, al final, dejaron pasar una semana. Antes, había estudiado Arte en la universidad de Nebraska y sacó el certificado de la escuela de profesores de su localidad en la modalidad de artes y música. 

Retrato de R.M. Anderson. Foto: A. Anderson

El primer viaje que hace a España en 1923 es una primera toma de contacto junto a otras compañeras de la HSA y con la madre de una de ellas como carabina (que se sufraga sus propios gastos). En el segundo viaje, en 1924, viene al mando de un proyecto de investigación para recorrer Galicia y Asturias. En esta ocasión, la acompaña su padre, con quien ella había aprendido el oficio de la fotografía. Llegaron hasta las más remotas aldeas a pie y a caballo, convencida de que las comunidades más aisladas eran las que conservaban mejor las costumbres y una identidad más genuina sin contaminar. En ese momento, Anderson tiene poco más de treinta años.

El resto de los seis viajes que en total efectuará, los hace acompañada por la investigadora y conservadora del Departamento de Documentación de la HSA, Francis Spalding, "en calidad de asistente". Cuando llegaban a los pueblos, se convertían en lo nunca visto: dos mujeres jóvenes, viajando "solas" (es decir, sin hombres) en mula o conduciendo un coche alquilado al que llamaban "Nuestra Señora". En León, a ellas, las llamaron "las atrevidas".

Anderson y Spalding no fueron un caso particular. En aquellos años, muchas mujeres fotógrafas fueron enviadas por la HSA a documentar las culturas hispanas que ya se advertía se iban a perder... En Nueva York había mujeres universitarias, trabajadoras e independientes que podían viajar alrededor del mundo y que acabaron fotografiando los cuerpos de otras mujeres que, a miles de kilómetros de allí, vivían una realidad bastante diferente.

Foto incluida en la exposición "Unha mirada de antano"
 
Aunque también durante esos años otras fotógrafas vinieron por otros territorios a hacer expediciones, Anderson destaca porque concentra su trabajo principalmente en las costumbres y la vida cotidiana de las comunidades menos modernizadas/urbanizadas y porque realizó un trabajo muy especial con los trajes y peinados tradicionales. Aunque también fotografía monumentos y ciudades, destacan en número e interés las realizadas en el medio rural documentando el trabajo y el solaz de sus gentes.

En ellas, las mujeres aparecen en gran número, normalmente atareadas. Suponen un completo catálogo de la variedad de trabajos que desempeñaban las mujeres rurales, que documenta y deja ver el importante y activo papel de estas en la economía campesina. Las podemos ver mariscando, pescando, procesando los alimentos recolectados, transportando y vendiendo sus productos en la ciudad y en ferias, cosiendo las redes de pesca, hilando, cuidando a los niñxs, lavando en las fuentes...


Tirando de una red en la playa de Ézaro (Dumbría)

 
Porteadoras en Carnota

Llevando alfarería para vender en la feria de Ourense (1925)

Cosiendo las redes. Marín, Pontevedra (1924)

Trabajando en la cocina. Cudillero, Asturias (1925)



 
 
Lavando en la fuente. Oviedo (1925)


Una de las cosas que más me gustan de estas fotos es la imagen de comunidad que desprenden, cómo se reúnen para hacer las tareas comunes. Esa es una pérdida social muy importante, desde mi punto de vista. Ahora las mujeres seguimos teniendo asignadas muchas tareas en común, pero las realizamos individualmente, con lo que perdemos un ámbito de socialización, diversión y apoyo y afecto muy importante, que se traduce en un malestar que muchas veces se acaba medicalizando. Este, me parece, apunta ser uno de los cambios fundamentales y necesarios en nuestra organización social: no se trata de irse a vivir al pueblo para seguir teniendo un modelo de vida urbana, se trata de que, estemos en el pueblo o en la ciudad, fomentemos la vida y el trabajo comunitarios, la socialización del trabajo de cuidados... aprendamos de lo que nos han enseñado estas mujeres que por algo buscarían arrimarse a sus comadres.
 
Podéis ver más fotografías de Anderson por Extremadura en el siguiente vídeo realizado por el Club Universo Extremeño para la Biblioteca Virtual Extremeña.
 
 

 
 
Fuentes:
 
Tesis sobre la obra de la autora en los fondos de la HSA de la investigadora Noemí Espinosa Fernández, que podréis leer pinchando sobre el título: "La fotografía en los fondos de la Hispanic Society of America: Ruth Matilda Anderson"

 
 
 



Comentarios

  1. Desde hace mucho tiempo la caza y la pesca se han convertido en uno de los medios de conseguir alimento. A día de hoy no solo se han transformado en una manera de obtener alimento, si no que también existe la pesca con su rama deportiva.

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