La historia de la seducción entre sexos: ADORNOS CORPORALES

Hasta en los más antiguos yacimientos se han encontrado plumas, pinturas, cuentas, y otras bisuterías prehistóricas que los humanos usaron para hacerse ver, ponerse en valor y suscitar el interés del sexo opuesto. 

El adorno de los cuerpos no ha sido ignorado por ningún pueblo o cultura desde el principio de los tiempos. Desde hace más de 40.000 años adornar los cuerpos para aumentar el atractivo sexual mediante artificios, ha sido una constante en el ser humano.

Fotografía recogida de aquí

Las primeras pruebas arqueológicas recogidas son los pigmentos, cuyo uso en la piel humana puede tener una doble finalidad: tratamiento protector ante la acción del sol y los insectos y adornos simbólicos. El las cuevas de Antón los paleontólogos encontraron decenas de kilos de pigmentos de compleja preparación entre conchas perforadas y pintadas (traídas de lugares distantes), dientes, uñas y plumas de animales que según las investigaciones tenían como destino la decoración personal.

Decía Jen Baudrillard en su manual "De la seducción" de 1979, que "femineidad y seducción se confunden y siempre se han confundido". Querido Baudrillard, sentimos decirte que son muchos los estudios antropológicos y arqueológicos que te quitan la razón.  Es cierto que las mujeres tienen sus métodos, pero los hombres también. 

Hombres y mujeres usamos signos distintos, y así ha sido siempre debido a la atracción que genera en los humanos lo que es diferente. En el baile de la seducción los papeles de seducido y objeto de seducción cambian a intervalos, jugamos a gustar y a desear como dos juegos dentro de uno. Los adornos, las ropas, los movimientos, el comportamiento, entre hombres y mujeres (hoy, en el pasado más lejano, en oriente y en occidente), son distintos, complementarios e inequívocos signos culturales del ritual más antiguo entre seres vivos: la seducción.

Como en esta revista nos encanta ampliar el foco a otras culturas y a tiempos pasados, ponemos algunos ejemplos:

Los rituales de apareamiento del mundo animal obligan a los machos a esforzarse para ser vistos por las hembras. Ellos despliegan sus colores, feromonas, ofrendas, cantos, danzas nupciales mientras ellas evalúan la puesta en escena y seleccionan a su compañero de cópula en función de la calidad de las señales que el macho le ofrece.

Durante los primeros milenios de existencia humana y en muchas tribus aisladas, ha sido el hombre (más que la mujer) quien ha adoptado más estrategias de maquillaje y engalanamiento. Marcel Mauss (antropólogo y sociólogo) en su libro "Manual de etnografia" afirma que el primer objeto decorado es el cuerpo humano masculino.

Hombre baruya. Fotografía recogida de aquí

En muchas tribus de África, el hombre es el punto de mira de la estética corporal, son ellos los que lucen los tatuajes y maquillajes más elaborados, los vestidos, joyas y bailes mas llamativos.

"entre los baruyas, los hombres son el bello sexo, lucen plumas llenas de colorido, mientras que las mujeres solo tienen derecho a lucir adornos apagados"

Maurice Godelier, 
Poder y dominación masculina entre los Baruya


El hecho de que los seres humanos hayamos utilizado artificios para atraer al sexo opuesto, ha sido una de las formas en las que nuestra especie ha dado la espalda a la selección natural. Llegando a reproducirse con más facilidad quienes más artificios ostentan y no quienes mejor genética natural y adaptabilidad poseen.

imagen recogida de aquí

En el momento en que la evolución de la hominización creó competencias cognitivas superiores que permiten actividades simbólicas y, sobre todo, la complejísima capacidad de tener conciencia de uno mismo, la competencia entre individuos lleva a la intensificación de las armas para resultar más atrayentes y vencer a sus rivales en el acceso a los encantos del otro sexo

Darwin

La verdad es que no tenemos ni idea de cómo podríamos haber evolucionado sin recurrir a fórmulas artificiosas puesto que según los antropólogos, no existe historia del ser humano sin adornos para el cuerpo. Lo que si sabemos es que - puestos a contrariar nuestra propia naturaleza - fuimos mucho más allá al ascender al rango de "cultura" las imposiciones sociales destinadas a prohibir y refrenar los instintos (matrimonio, leyes anti adulterio...).


Como siempre dejamos un poco de música del perfil de Escuela de Ateneas para amenizar la lectura de este texto sin salirnos de la temática. Hoy Eros en ti, una lista para el goce del cuerpo, de acompañamiento en el juego erótico y autoerótico.

Fuentes:



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