La Cenicienta que no quería comer perdices

"La Cenicienta que no quería comer perdices" nació a propuesta de un grupo de mujeres maltratadas que sentían que el final del cuento: "y fueron felices y comieron perdices" les había hecho más daño que bien. 

Cubierta del álbum

La queja la recogieron Nunila López y Myriam Camareros, autoras de este álbum ilustrado para adultos, que reinventa el clásico de la Cenicienta con una protagonista - que harta de su papel "princesil" y pusilánime - decide rebelarse y se hace vegetariana, deja de usar zapatos de cristal y tacón, se niega a cocinar perdices para el Príncipe y está dispuesta a deshacerse de todo para descubrir quien es ella misma en soledad...

Esta Cenicienta transgresora - que vio la luz hace más de 10 años a través de la autoedición, cofinanciaza por un grupo de amigos - hoy es uno de los materiales de referencia para trabajar la igualdad de género en secundaria y álbum fetiche para las, que como yo, gozamos de las fórmulas ligeras que hacen reflexionar sobre situaciones complejas. 
Para mi este álbum es un bonito regalo que hacer a las mujeres queridas.

En sí, el material, su nacimiento, su expansión por la redes y la gran aceptación que ha tenido es, en si mismo, la historia de la hija rebelde que no quiere seguir los patrones impuestos y - que siendo ella misma - triunfa en la vida. 


Me gustaría llamar la atención sobre el personaje del Hada Basta, que es el hada que aparece cuando una mujer dice "¡Basta ya!". La mejor de las hadas en este álbum ilustrado es rechoncha, vasta, bonachona y tiene pelo en las piernas.



Si no conoces este libro, te recomiendo pasar por tu biblioteca más cercana y disfrutar de él. Me gusta pensar que después querrás comprarlo para ti y para más de una amiga. 
Para finalizar el post, qué mejor que algo de música relacionada con el tema de la entrada. Hoy tengo a bien añadir a este post una canción infantil de nuestra paisana albaceteña La Chica Charcos: "No quiero ser princesa"





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