"En ocasiones veo cópulas", dijo el simpático académico.

Las interpretaciones arqueológicas y antropológicas del pasado más primitivo son siempre subjetivas, es decir, dependen de la forma de mirar y de entender el mundo del sujeto que las mira y las describe. Hasta hace pocos años ha habido una gran carencia de sujetos femeninos trabajando en campo y haciendo sus propias interpretaciones. Afortunadamente cada vez hay más voces femeninas que integran su visión a la clásica visión falocentrica que todas conocemos. Aun así todavía aparecen descripciones que airean ese tufillo machuno de quienes se niegan a integrar en su hacer las hipótesis femeninas sobre los vestigios antiguos.

Hoy en este rastreo de las huellas de la icoñoclastia he llegado a la talla llamada Los amantes de Ain Sajri. Los arqueólogos estudiosos que han datado, catalogado y descrito esta talla en calcita de poco más de 10 cm, la ubican alrededor del 11.000 a.C y la lanzan al mundo como la primera representación de un hombre y una mujer en abrazo sexual. 

Yo discreto de esta descripción y explicaré mis porqués.


La talla se encontró en una de las cuevas denominadas Ain Saijri, que dan nombre a la estatuilla. Dichas cuevas se encuentran en Israel, a pocos kilómetros de Belén. 


Es bien sabida la interpretación sagrada que las cuevas tuvieron para los pueblos cazadores-recolectores, que las consideraban el útero de la Gran Madre - o la Gran Diosa, que era para ellos el Todo natural en el que estaban inmersos -. Durante el paleolítico, el neolítico y aún más cercanos en el tiempo, las cuevas fueron santuarios consagrados a la fertilidad de la tierra y en ellas se han encontrado innumerables muestras de arte (tallas y pinturas) representando figuras femeninas como metáfora de la fecundidad de la Gran Madre - para estos pueblos las mujeres y la naturaleza, ambas capaces de crear vida en su seno, eran una misma entidad divina -

Defiendo en estas líneas que la escultura no representa un coito, porque atendiendo a la fecha en la que se circunscribe y habiéndose encontrado en una cueva, parece más lógico asociarla a las otras muchas estatuillas encontradas llamadas Venus esteatopigias*.

Otras venus esteatopigeas. Imagen recogida de aquí

No fue hasta mediados del V milenio antes de nuestra era, que los vestigios comienzan a dar a conocer el desplazamiento del principio femenino como única deidad conocida, adorada y por tanto representada. Como primera representación conocida de una pareja de dioses representados unidos al mismo nivel de importancia, se tiene a  Los amantes de Gumelnita.




Esta talla de 7 cm, encontrada en Gumelnita (Rumanía), es la primera muestra conocida del ritual de la unión de la Diosa con un Dios fertilizador. 

Es alrededor del V milenio a.C. cuando se cree que el hombre comienza a ser consciente del poder fertilizador del semen masculino. Hasta ese momento, creían que las mujeres quedaban embarazadas de forma mágica. Hubo que comenzar a domesticar animales para que el ser humano fuera capaz de asociar el coito a la procreación. Por tanto en el 11.000 a.C, fecha de datación de la escultura, el  coito era una actividad placentera entre humanos, pero en esencia no era más importante que la capacidad de correr, o estornudar o comer. 

Esta es la razón definitiva por la que defiendo que Los amantes de Ain Sajri no son amantes sino una representación de madre abrazada a su capacidad de alumbrar vida igual a ella.

Una vez explicadas mis razones para no creer en la versión oficial sobre esta talla, os dejo con las palabras del artista Marc Quinn sobre esta escultura "la figura parece diferente dependiendo de la perspectiva de quien mira. Puede parecer una pareja, un pene, pechos, o una vulva, dependiendo de la perspectiva; también, dos testículos cuando se ven de arriba abajo, desde abajo. Lo compara con un moderno film pornográfico donde la acción podría incluir primeros planos y planos generales" poco sabe de arte paleolítico y muy lleno de sexo fálico tiene el entendimiento quien dice estas palabras, que siguen así: "Queda claro que las figuras en la pareja están una enfrente de otra, pero el sexo de las figuras sólo puede suponerse. Lo que queda claro es que la escultura es fálica, se mire por donde se mire".

Después de estas palabras, solo queda añadir que la historia es una construcción que cuenta más sobre quien la cuenta, que sobre lo sucedido. 


*La esteatopigia es una protuberancia excesiva de los glúteos o nalgas debido a la acumulación en demasía de grasa, que además se extiende hasta los muslos, y a menudo se acompaña de un crecimiento exagerado de los labios vulvares menores.


Fuentes:
- El mito de la diosa. Anne Baring y Jules Cashford, Siruela (2014)


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