Castellanomanchegas de la edad de piedra: las primeras mujeres de la región.

Poco sabían las mujeres prehistóricas sobre comunidades autónomas, divisiones políticas de las tierras y orgullos nacionalistas. De eso sabemos nosotras las castellanomanchegas que hacemos posible esta revista y por ello queremos reconocerlas en las representaciones del patrimonio artístico rupestres de Castilla-la Mancha. 

Nuestras ancestras prehistóricas, mujeres neolíticas, se sabían perfectamente armonizadas a su naturaleza y al lugar donde pacían, se reproducían y morían. Estaban ligadas a su habitat a niveles inconmensurables hoy en día. Estas tierras les procuraban la subsistencia y la sentían como parte de sí mismas. Las creencias animistas de los pueblos prehistóricos se basaban en creerse hechas de la misma sustancia que las rocas, los ríos, la tierra, las plantas y los animales que cohabitaban con ellas, sin creerse más que ninguna otra especie. Esa era la base de su forma de habitar el mundo y de los principios de convivencia con el entorno. 

La primera de nuestras ancestras está inmortalizada en una talla en piedra a la que los arqueólogos historiadores llaman el Ídolo de Chillarón. Una representación de la mujer - según los símbolos usados en el arte rupestre esquemático que colonizó el levante de la península. 

Formas de representar la figura humana en el arte rupestre esquemático, según
el manual de Almagro Basch y Idolo de Chillarón

Ídolo de Chillarón: Encontrado en Chillarón de Cuenca. Data del Calcolítico III-II milenio a.C. Pesa alrededor de kilo y medio y tiene un diámetro de 11 cm.

Imagen del ídolo de Chillarón en el museo arqueológico provincial de Cuenca.

Forma parte del arte esquemático antropomórfico, llamado así porque representa de forma simbólica las formas de la naturaleza. El ídolo de Chillarón representa, en una de sus caras, a la mujer y en la otra al hombre. Una forma artística de ofrecer sus respetos al principio básico de la vida: su fertilidad y su fecundidad.

Se trata de una piedra ovoide de cuarcita pulida con claros marcas de uso. El ídolo fue tallado con incisiones de hachas de silex por ambos lados.

Los símbolos esquemáticos típicos para representar a la mujer en el neolítico.
Imagen recogida del manual de Almagro Basch

Esta escultura, datada del tercer milenio antes de Cristo, se utilizaba en los rituales de fertilidad. Durante la prehistoria los distintos cultos paganos iban dirigidos al mayor de los poderes de la naturaleza: el poder de dar vida. Desde este punto de vista la fertilidad de la tierra y la fecundidad femenina es una misma cosa para las sociedades primitivas, dando así respuesta a las preguntas existenciales sobre el misterio de la creación. En este mismo rito está basada la existencia de las pinturas rupestres que representan a nuestras próximas protagonistas:

Las "paridoras" de Peña escrita. 
Este panel rupestre forma parte de las pinturas rupestres del abrigo conocido como Peña escrita (Fuencaliente, Ciudad Real), este grupo de pinturas, es conocido como la pared de las paridoras. Está compuesto por representaciones esquemáticas de humanos (hombres y mujeres), donde las figuras de mujer se representan acuclilladas, en una posición idónea para el parto.
 
Pared de las paridoras en el abrigo de Peña escrita, Sierra Madrona

La clave está en la figura que aparece más abajo en imagen, donde un homínido de pequeñas dimensiones sale de la apertura vaginal de la mujer acuclillada.  Como podemos ver, esta forma de representación esquemática, también está recogida en la imagen que añadimos de formas de representar la figura humana en esta fórmula artística esquemática de la antigüedad.

Peña escrita se considera la Capilla Sixtina del arte rupestre neolítico. Si eso es así, las mujeres representadas alrededor de la parturienta que llevan tocado, podrían ser las precursoras de las sibilas que pintó Miguel Angel en el Vaticano. Se cree que ellas (las adornadas) eran las viejas y sabias chamanas que ayudaban a las parturientas en sus alumbramientos, de ahí que se destacasen de entre el resto de mujeres con sus tocados, que bien podrían ser peinados especiales o plumas de animal.


La apicultora de la Cueva de la Vieja en Alpera (Albacete).

En un panel enorme repleto de escenas de arqueros en caza - datado entre el 10.000 y el 6.000 a.C. - se deja ver una castellanomanchega ancestral recolectora de miel. 

"En la cueva de la Vieja, de Alpera, en Albacete, hay un dibujo de una mujer recogiendo miel. La acompañan arqueros, ciervos, caballos, toros y cabras, motivos abstractos delicadamente complejos... toda una exposición de arte - de fe - que hace mucho tiempo dejaron los antepasados neolíticos."

Ángela Vallvey

Desgraciadamente no es fácil encontrar en internet fotografías o reproducciones grandes de las pinturas de nuestra región. Intento explicarlo con la mejor fotografía que he encontrado del panel completo, del que no es posible sacar un zoom con buena calidad para mostrar en solitario a esta encantadora de abejas Albaceteña de la antigüedad.

Estas pinturas, pertenecientes al arte rupestre levantino, no son las únicas pinturas neolíticas que representa a mujeres recolectando miel. Y no se a ti, pero a mi enseguida me da para imaginar esa escena en la que por casualidad alguien ve caer un panal de un árbol y prueba con curiosidad ese líquido dorado que tan bien huele derramado en el suelo. Puedo imaginar que la forma más fácil, la primera, sería derribarlos a pedradas para poder comer miel. Pero no olvidemos que en el neolítico, nuestros antepasados cazadores dejan de ser pueblos errantes y se estabilizan con la invención de la agricultura y la ganadería. Esto tuvo que cambiar la forma de concebir toda su vida y por tanto, se darían cuenta de que tirando el panal conseguían miel de forma inmediata, pero que podían exprimir durante más tiempo el trabajo de las abejas si en vez de hacerlo caer, aprendían a robarles la miel justa una temporada tras otra. No me extraña que fuera la curiosidad, la lucidez y la sensibilidad femenina, la que diese en ello y experimentase hasta encontrar la forma de poder introducir una pequeña mano, paciente y lentamente en un lugar tan peligroso como un panal. 

Os mostramos otras representaciones  apícolas donde ver más claramente la forma de recolección. Todas muestran a la protagonista trepando hasta el lugar donde se jugará la vida para conseguir endulzar los días a su comunidad.

Como sabéis somos de las que siempre acompañan sus informaciones con música. En esta ocasión en vez de remitiros a nuestro perfil de Spotify,  os vamos a dejar un video para oir. Esa maravillosa voz a capela es la voz de nuestra amiga Gema, habitante de Cuenca en una época de su vida. 

La conocí una tarde de domingo cantando sus cantos de vida a la Hoz del Huecar  (bajo las Casas Colgadas), estaba ahí parada cantando a pleno pulmón con los ojos entornados, sin mas artificio que su sentir. El sonido que salía de ese cuerpo conectó con algo muy profundo. Su forma de llevar este don musical por el mundo me pareció de una valentía de otros tiempos. Os animo a descubrir por vosotras mismas el poder de la música vocal de Gema para ella misma os lleve a su territorio. Creo que no hay mejor música para este artículo que la que hace ella.


Fuentes:





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