La Venus de Laussel: la dama del cuerpo

 

Esta Venus se encontró en 1909 sobre el refugio rocoso de Laussel - en la Dordoña francesa - en una zona de alto interés para el estudio del Paleolítico (a unos pocos kilómetros de la gran cueva de Lascaux, conocida en el mundo entero por sus impresionantes pinturas rupestres). 

Parece ser que la figura que ha perdurado, hasta llegar a nuestros días, era la pieza central (de 43 cm) de un altar de más o menos un metro y medio dedicado a la fertilidad femenina.  

L@s escultor@s paleolíticos cincelaron la venus en piedra caliza con utensilios de silex y colocaron en su mano derecha un cuerno de bisonte en forma de luna creciente, con muescas de los trece días de la fase creciente de la luna y de los trece meses del año lunar. En las culturas ancestrales los cuernos son símbolos profundamente asociados a la fertilidad. En algunas tribus indígenas panteístas sigue siendo así: la fertilidad de la tierra, la fertilidad del ganado y por supuesto, la fertilidad de las mujeres, están asociadas a la abundancia de la comunidad. Los cuernos y la sangre son elementos fundamentales de sus rituales de abundancia. 

Su mano izquierda apunta hacia su vientre abultado, sus tallistas aprovecharon la curvatura de la piedra caliza, para dotar a la figura de tridimensionalidad y realismo. La cabeza mira a la luna. La mano izquierda apoyada en el vientre creador de vida y la cabeza cuya mirada se dirige a la luna, revelan que en el Paleolítico conocían la relación entre el orden celestial y el orden natural que les rodeaba. 



La Venus de Laussel es una de las representaciones antropomórficas - posiblemente las únicas que somos capaces de comprender - de la divinidad femenina ancestral. En el paleolítico entendieron La Diosa  como un todo orgánico, sagrado y vivo del que ella es el núcleo. La Diosa era La Madre de todas las formas de vida terrestres, la madre de todo lo que comían y de todo lo que amaban. 

Los mitos de las sociedades anteriores a nosotros nos sirven para leer su concepción del mundo y del ser humano. Estas estatuillas son el testimonio de la importancia de "lo femenino" para estas protosociedades que concebían lo divino en la naturaleza que les rodeaba.

Las pautas de relación entre el orden lunar representados a través del cuerpo de la Diosa, nos cuentan una vez más como el ser humano ha asociado el cielo con lo divino. Si la luna ha estado siempre asociada a lo femenino y el sol a lo masculino, los hombres y mujeres se sentían representados en la mitología panteológica más arcaica. En esta concepción de lo masculino y la femenino ningún elemento está dominando al otro, sino conviviendo entre sí, sabiendo que ambos tienen su lugar y son necesarios para el buen funcionamiento de los ciclos de la naturaleza y la vida.   


Fuentes:



Comentarios

  1. Todo hallazgo con esta Venus, comprendiendo en lo que es importante en preservación de la humanidad, son los pasos para viajar y encontrar similitudes

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