Teólogas feministas: cada día más cerca de subir al altar.

El 11 de noviembre de 1992, tras veinte polémicos años de intensos debates, la Iglesia Anglicana rompe con más de cuatro siglos de tradición al admitir el sacerdocio de las mujeres. 
Dos años después,  la Iglesia Anglicana vuelve a romper cánones. Treinta y dos mujeres protagonizan una revolución con su acceso al sacerdocio. 1994 se despidió con más de mil sacerdotas en todo Reino Unido. 

Mujeres de la Asociación de Mujeres Sacerdotes. Fotografía recogida de aquí
La Iglesia católica, falta de intenciones de seguir la carrera anglicana por la igualdad, hace un esfuerzo para mantenerse al margen de la decisión de ordenar a mujeres sacerdotes. 
25 años después la Iglesia Católica sigue sin mover ficha en este aspecto, aunque cada vez es mayor la presión que ejercen las teólogas feministas. 

Antes de ayer 22 de julio, Día de Santa María Magdalena, un grupo de 7 teólogas, decidieron dar un paso público en la manifestación de esta discriminación milenaria. Ellas son: Laurence de Bourbon-Parme, Claire Conan-Vrinat, Sylvaine Landrivon, Hélène Pichon, Loan Rocher, Marie-Automne Thépot y la española Christina Moreira, 

A las 12 del medio día aparecían en la Nunciatura francesa para presentarse candidatas a cargos de la iglesia. Nadie las recibe, pero el paso está dado. "La ausencia de mujeres en cargos de responsabilidad es un escándalo", declararon las siete mujeres en un comunicado en el que explicaron su iniciativa como un "acto de desobediencia al dogma eclesial y a la Iglesia patriarcal". 
Todas ellas siguieron el ejemplo de la teóloga y biblista Anne Soupa, quien en mayo pasado se postuló oficialmente para sustituir al discutido cardenal Barbarin, quien dejó su cargo en la diócesis de Lyon tras un escándalo de abusos sexuales.



"Las mujeres son invisibles en la iglesia católica (...). Esto no es posible en una época de paridad, no puede seguir así", destacó Soupa, quien agradeció el paso adelante dado por estas siete mujeres. Cada una de las candidatas entregó a la Nunciatura un documento en el que expusieron su profesión de fe, la función a la que postulan y el tipo de servicio que son capaces de asumir.


Seis de las siete mujeres, junto a Anne Soupa, tras entregar sus candidaturas en la Nunciatura francesa. Fotografía recogida de aquí

"En este momento de la historia y de la sociología, si a la Iglesia católica quiere tener un mínimo de credibilidad debe ordenar a las mujeres sacerdotes; tiene que reconocer realmente la igualdad de hombres y mujeres en la Iglesia y eso pasa, por supuesto por la ordenación"
María José Arana

Estas siete mujeres son la punta de lanza de organizaciones católicas feministas a favor de la ordenación sacerdotal de las mujeres, como el grupo internacional Católicas por el derecho a decidir o la Asociación Internacional de mujeres sacerdotes-presbíteras católicas. Estas organizaciones defienden que el acceso de las mujeres a la ordenación sacerdotal es fundamental y prioritario en una Iglesia que defiende los derechos humanos, que quiere seguir los evangelios y hacer realidad la propuesta igualitaria de Jesús, creen que en pleno s.XXI la jerarquía vaticana no puede seguir discriminando a las mujeres y culpando a Dios por ello.


Sacerdota anglicana. Fotografía recogida de aquí

En 1994, cuando la Iglesia Anglicana abrió sus altares a las sacerdotas, el entonces Papa Juan Pablo II hizo las siguientes declaraciones:

"Declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno facultad de conceder la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia" 

Ese caracter "definitivo" parece ir en serio. Al llegar al Vaticano el Papa Francisco I con sus políticas aperturistas, aceptó la propuesta de la Unión de Superioras Generales (monjas del más alto nivel jerárquico en el catolicismo) para estudiar cómo dar más papel a las mujeres dentro de la jerarquía eclesial. Nombró una comisión de expertos y expertas para el estudio del diaconato femenino y la presencia de las mujeres en la Iglesia antigua, pero después de abrir esa rendija a la esperanza, las presiones internas en 2013, le hicieron declarar lo siguiente:

En cuanto a la ordenación de las mujeres, la Iglesia ha hablado y dice NO. Lo dijo Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada. Pero sobre esto quiero decirles algo: la Virgen María era más importante que los apóstoles y que los obispos y que los diáconos y los sacerdotes


Cada vez son más las presiones que la Santa Sede recibe para dar el gran salto en materia de igualdad en sus filas, y ellos parecen enrocados en su decisión de desoir el mundo que les rodea. Reproduzco aquí una petición de firmas que circuló en 2014 para hacerla llegar al propio Papa Francisco sobre esta cuestión:

Me llamo Salomé y tengo 3 hijas de 10, 8 y 6 años. Soy católica y estoy educando a mis hijas en los valores cristianos. Por eso vamos todos lo domingos a una misa para niños en la que la se celebra la eucaristía con un lenguaje ameno y comprensible para ellas. No hace mucho se celebró el día de las vocaciones. Ese domingo el cura en su homilía habló de lo maravilloso que era ser cura. Les explicó que su trabajo consistía en ayudar a los demás, especialmente a las personas más necesitadas, y que por eso era el trabajo más gratificante que podía existir. Cuando terminó la misa, mi hija me sorprendió diciéndome que a ella de mayor le gustaría ser cura. Me preguntó qué hacía falta estudiar para serlo. Me sentí fatal teniéndole que contestar que, aunque ella quisiera, nunca podría ser cura, porque las normas de la Iglesia lo prohíben serlo a las mujeres. Ni yo misma entiendo el porqué, a estas alturas. Por eso he decidido crear esta petición para pedirle al Papa Francisco que cambie las reglas de la Iglesia y elimine la injusticia que supone que nuestras hijas no puedan hacer realidad su sueño de ser sacerdotes, si así lo desean y tienen las cualidades para ello. Si tu también crees que las mujeres debemos tener esa oportunidad, firma y comparte esta petición. 
Salomé Santos. 
Madrid, mayo 2014
 
Mujeres y Teología grupo feminista de lucha por la igualdad dentro de la Iglesia católica.
Fotografía recogida de aquí

Desde los años 70 se viene dando un fenómeno en el que las teólogas que desean ejercer cargos eclesiásticos se consagran en ceremonias en los ríos que hacen de fronteras entre países. Los ríos fronterizos están fuera de las jurisdicciones de los obispados. Esta es la ranura legal de la Madre Iglesia donde ellas están poniendo a prueba el poder, la paciencia y la ceguera de la jerarquía católica. Hasta donde sabemos, todas las mujeres sacerdotas así ordenadas, están siendo excomulgadas por la Santa Sede como castigo a sus actos de insumisión. Dejamos este programa de radio de 2005, donde una afectada nos cuenta sobre este curioso fenómeno del feminismo teológico. Radialistas apasionadas y apasionados. 




Ellas, las sacerdotas oficiadas en ríos fronterizos, dicen:



Rechazamos la excomunión. Ningún castigo puede separarnos de Cristo o cancelar nuestro bautismo. Ninguna autoridad de la iglesia puede separarnos de Dios.
Esta es nuestra iglesia y no la vamos a dejar (No importa lo que dice o hace el Vaticano.)
En Gálatas 3:27 San Pablo nos recuerda que por nuestro bautismo no hay ni varón ni mujer, todos somos uno en Cristo.



Fuentes:








Comentarios

  1. Anónimo08 agosto

    Por qué sacerdota? La sacerdote se escucha mejor y es más igualitario, por ejemplo ella es sacerdote a ella es sacerdota. Digo yo. Un hombre podrá aspirar a ser Madre superiora?

    Albert Minaya

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    1. No es una palabra aceptada, pero ellas prefieren ser llamadas sacerdotas

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  2. Anónimo08 agosto

    Sacerdotisa me gusta mas y por reparación histórica debería ser así Papisa incluida.

    Miriam Inés. https://bit.ly/2XJvHm1

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    1. Sacerdotisa lo rechazan por tener implicaciones paganas.

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    2. Anónimo08 agosto

      paganos quiénes desplazaron a las que debían seguir el legado.

      Miriam Inés.

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  3. Anónimo10 agosto

    Ana Cano Hernandez

    El catolicismo no es más q un compendio de todas las tradiciones culturales y religiosas paganas. Para "convertir" a los pueblos, les robaron sus costumbres y las "entristecieron", así q sacerdotisa sería más q apropiado

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    1. pues igual tienes razón, pero resulta que a ellas, que son las que están llevando a cabo el movimiento, les gusta usar la palabra "sacerdota". 😉

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