Del matriarcado ancestral al patriarcado cultural: La Orestíada de Esquilo.

Durante los 40.000 años de prehistoria las tribus en todo el mundo se organizaban bajo lazos matriliniales, puesto que solo las mujeres establecían un lazo de parentesco inequívocos con sus descendientes. La figura del padre no existía - no se sabía del poder fecundador del hombre -. Las culturas ancestrales creían que las mujeres daban vida a las generaciones futuras gracias al favor de la diosa.

Aun en nuestros días queda algún vestigio de tribus aisladas donde se sigue imperando la cultura matriarcal, pero fue en el s. XIX cuando antropólogos como Bachofen (Suiza), Morgan (EEUU) y McLennan (Escocia) - cada uno haciendo sus respectivos estudios y a través de distintos argumentos - sostuvieron que la cultura matriarcal y los "matrimonios de grupo", había precedido en todo el mundo a la monogamia patriarcal. En sus escritos declaran que el matriarcado fue la fórmula universal y necesaria para el desarrollo de los pueblos. 

Gens matrilineal de las Umoja (Kenia). Fotografía recogida de aquí


Según Bachofen no fue hasta la Grecia Clásica que los seres humanos fuimos conscientes del poder fecundador del esperma masculino. 

"El derecho materno pertenece a un período de la civilización más antiguo del que corresponde al sistema del derecho paterno [...] de acuerdo con esto, las formas de vida ginecocráticas se muestran claramente en aquellos pueblos que se contraponen a los griegos como razas más antiguas; son un componente esencial de aquella cultura originaria cuya fisionomía peculiar está íntimamente relacionada con el predominio de lo materno, lo mismo que la del helenismo lo está con la supremacía del principio paterno." 
"El matriarcado"

Según Bachofen, uno de los mayores teóricos sobre el matriarcado arcaico, el gran cambio en la concepción del papel del hombre en las líneas de descendencia - el cambio del derecho matrilineal al derecho patriarcal que hoy conocemos - se dio a través del mítico rey griego Cécrope, surgido de la propia tierra (hijo sin padre de la Diosa madre naturaleza) que defendió a capa y espada la monogamia y el matrimonio.

"Cécrop ofreció a los hijos un padre, convirtiéndoles así en difueis, de doble naturaleza, mientras que antes eran unilaterales, descendientes de una sola parte. [...] por primera vez puso al padre al lado de la madre y otorgó al hijo una descendencia doble"
"El derecho materno: una investigación
 sobre ginecocracia en el mundo antiguo..."

Es a Cécrope a quien se debe la introducción del culto a Hermes fálico, símbolo de la conciencia del poder fecundador del falo masculino. Hermes era el mensajero del Olimpo, como mensajero de vida era el falo erecto y el semen semilla.

Falo de Hermes. Imagen recogida de aquí

Hasta que se hizo ese descubrimiento, las mujeres tenían la capacidad de dar vida y los hombres no, esa era la única consigna clara. El poder de la sangre y la herencia corría de forma matrilineal entre las generaciones, por ser este el único lazo conocido con exactitud (el vínculo madre-hij@ se conocía pero no el vinculo con un progenitor masculino).

Tuvieron que pasar largos miles de años en los que la ginecocracia estuviera en lucha con las nuevas estructuras legales paternas: Matriarcado y patriarcado luchando por no ser absorbidos el uno por el otro. 

El mejor ejemplo escrito, que nos llega como testimonio de esta batalla cultural es la tragedia griega escrita por Esquilo:  La Orestíada.

Orestes asesina a su madre. Imagen recogida de aquí

Esta tragedia griega representa el conflicto entre el viejo orden matriarcal en decadencia y el nuevo orden patriarcal que le come terreno poco a poco. 
La Orestíada nos cuenta el drama de Orestes, que convencido por Apolo y Atenea - nuevas divinidades del patriarcado en ascenso - mata a su madre Clitemnestra, para vengar a su padre Agamenón.
 
Orestes durante toda la obra es perseguido por las Erinnias o las Furias - antiguas divinidades del mundo matriarcal, para las que el matricidio es el mayor de los delitos, pues con el se viola el vínculo de sangre más fuerte y sagrado - Las furias atormentan a Orestes y piden que sea condenado, como muestran las imágenes clásicas de esta tragedia. 

Orestes perseguido por las Furias de William Adolphe Bouguereau.
imagen recogida de aquí

Apoyo y Atenea absuelven al héroe griego. Para lo Dioses del nuevo sistema patriarcal el lazo de sangre más poderoso ya no es el de la madre, sino el que nos une al padre. Apolo pronuncia estas palabras en defensa de Orestes:

"no es la madre la que engendra al que es llamado su hijo. Ella tan sólo nutre el germen en ella depositado. Engendra el hombre que la fecunda; ella como huésped a huésped, cuida del retoño, si un dios no se la malogra antes"

Convirtiendo el cuerpo materno en una vasija y elevando las grandezas del padre creador. Tanto que el mundo estuvo convencido hasta casi el
Renacimiento de que el esperma aportaba toda la carga genética (teoría del homunculo).

Bibliografia
  • J.J. Bachofen y el retorno de las madres. 
  • El derecho materno: una investigación sobre ginecocracia en el mundo antiguo segun su naturaleza religiosa y jurídica de J. J. Bachofen. 
  • Hombres y padres: la oscura cuestión masculina. Giuditta Lo Russo. Revista Cuadernos inacabados 31.
  • El falo de hermes. artículo del blog "Phileas del monte sexto" 

Comentarios